19 de noviembre de 2011

La mujer que yo quería... ♫



Ya sé que llevaba mucho tiempo sin aparecer por aquí; pero es que esta obra de arte bien merece que vuelva a meterme en las tripas del blog para colgar una nueva entrada =3


Don Antonio Martínez Ares está considerado por muchos como el mejor autor de Carnaval desde los tiempos de Paco Alba; no sin razones para ello. Durante los 20 años que se subió con su grupo a las tablas del Gran Teatro Falla, sacó agrupaciones que a día de hoy perduran en la mente de todo aficionado y sirven como estandarte y referente de Carnaval allende las fronteras de la Tacita. Comparsas antológicas, como Calabazas, los Miserables, la Ventolera, el Brujo, el Vapor, los Piratas o la Niña de Mis Ojos; entre muchas que me quedo sin nombrar. Pasodobles de bellísima factura, músicas irrepetibles, coplas para la posteridad. Hubo un tiempo, en el que hablar de Carnaval era sinónimo de hablar de Martínez Ares. Pero al Niño lo quemaron los derrotistas y los enteraos; y tras veinte años ininterrumpidos de grandiosas comparsas, en 2003 sacó la que fue su última agrupación hasta el momento... O no =)

Porque Antonio Martínez Ares sigue teniendo pluma para rato. Y aunque a día de hoy se vea muy lejos su ansiada vuelta al concurso, aun nos sabe demostrar que no se le ha olvidado eso de componer y escribir un pasodoble de los que quita el sentido y te resuena en la cabeza durante días y días hasta que terminas por aprenderlo de memoria. Esto es de 2009; de una Comparsa que escribió para su obra de teatro "La Gran Final". Y aunque no participase en el concurso y sea muy complicado a día de hoy acceder a la actuación completa de esta maravillosa Comparsa, cosas como este pasodoble con el que les voy a dejar ahora mismo, nos demuestran que aun en los tiempos que corren, la saturación de chillidos de octavillitas no ha terminado de matar la musicalidad y el gusto del Carnaval de los noventa. Pasodoble con sabor añejo, que hace recordar a la época del mejor Martínez Ares. Disfruten:




< “La mujer que yo quería
no era siquiera una dama;
tan solo era ama de casa…
y la puta de mi cama.

Y si ahora no está presente
la mujer que yo quería;
digamos que simplemente
la maté porque era mía…

La mujer que yo quería
con nadie salía
si no era conmigo;
no hablaba con las vecinas;
callá toa la vía,
su casa y sus hijos;
la miraba y la ponía
que más firme que una vela.

Me traía las zapatillas,
me hacía la comida
y quitaba mis platos;
ni escote ni faldas cortas,
a la compra una hembra
no va provocando;
si le quedaba un ratito,
veía la telenovela.

Yo nunca tuve currelo
por mor de una enfermedad;
mientras que ella trabajaba
yo esperaba en el sofá.

¡Aah, aah, aaay!
La mujer que yo quería
no me decía ni esto;
lo mejor en estos casos
es darle dos guantazos a tiempo;
yo jamás le rendí cuentas
de mis muchas correrías,
pero sus piernas abiertas
siempre que me apetecía.

La mujer que yo quería
no podía dejarme nunca:
era mía, y solo mía;
y por eso está en la tumba.”

Cuando acabó su alegato
dijo bajito a su padre:
“Yo digo que estaba loco,
y ya estoy yo en la calle”

“¡Ay! hijo mío; ¿qué has hecho?
¡Que te has cubierto de sangre!”

“No me eches la bronca, viejo;
que tú me lo enseñaste:
tu ejemplo; tu ejemplo; tu ejemplo…
tú con mi madre” ♪ >


~Antonio Martínez Ares
Comparsa: 'Los Volaores' (2009)


El pasodoble es bestial. No se me ocurre otro atributo para describirlo. Bestial; como los de la Niña de Mis Ojos. La música, sencillamente, una maravilla. Qué lástima no poder disfrutar de estas joyas año a año, Antonio, hijo mío; aunque sea de ilegales...

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